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Hola muy buenas: Soy abierto, vitalista, enérgico, noble, equitativo, idealista, generoso, leal, buen organizador, protector, perfeccionista, con voluntad de poder y gran sentido del espectáculo y de lo dramático. Pero también despótico, egocéntrico, cruel, dogmático, intolerante, vanidoso, ansioso de poder y débil ante el halago. Si tienes suerte, te tocará mi mejor lado, si no, lo siento pero ni siquiera yo soy perfecto.
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domingo, 18 de enero de 2015

AYER SOÑÉ

Ayer soñé, que los niños volvían a jugar en la calle en vez de quedarse miopes en una videoconsola, que los adolescentes hablaban, en vez de quedarse sin cuello mirando vídeos de whapsapp, que la gente volvía a llamarse por teléfono, en vez de repartir fríos mensajes.
Ayer soñé que la solidaridad era algo más que una simple campaña de marketing, que la gente tenía más amigos en la calle que en facebook, que los periodistas tenían criterio propio en vez de trabajar para unas ideas que les pagaban.
Ayer soñé que los políticos hacían las cosas por el bien de los ciudadanos y no por electoralismo, que incluso había alguno al que el poder no lo corrompía, que la policía dialogaba antes de repartir hostias como panes.
Ayer soñé que la gente dejaba de tener prisa, de ir corriendo a los sitios y que tenía tiempo para dedicarlo a sus amigos y familiares, que se juntaba en un parque a ver las estrellas cuando anochecía.
Ayer soñé que la sociedad buscaba soluciones en vez de venganzas, que las religiones rezaban a sus dioses sin matar a otros por no profesar su fe, que los banqueros ayudaban a la gente en vez de enriquecerse a costa de la miseria de los demás.
Ayer soñé que la gente respetaba al resto, fuese lo que fuese, o, pensase lo que pensase, que las armas ya no hacían falta, que la ética volvía a toda la sociedad, que el fútbol volvía a ser un deporte en lugar de un negocio.
Ayer soñé que la gente leía libros, que los ídolos de la juventud eran gente trabajadora en vez de jetas tele basureros o futbolistas descerebrados, que los programas del corazón se terminaban y sus protagonistas tenían que buscar trabajo, que los concursos eran para recompensar habilidades en vez de para fomentar la estupidez humana.
Ayer soñé que la gente volvía a tener inquietudes más allá de quién ganase Gran hermano, que en el plató de "Mujeres hombres y viceversa" se encontraba una teta natural, que no había más reposiciones de "Verano azul" ni de "La que se avecina".
Ayer soñé que la gente no se preocupaba por las apariencias, que recuperaba el buen humor, que no se enfadaba, que los abrefáciles realmente se abrían fácil y que las aceitunas rellenas de anchoa no estaban huecas.
Ayer soñé que no me hacía mayor o que nada de esto me importaba.

domingo, 4 de diciembre de 2011

EVOLUCIONES

El kikiriki de un gallo me despertó. Ni rastro de despertadores. Calenté leche en una cazuela, tampoco había microondas. Me asomé a la ventana, un pregonero estaba en la esquina y decía "se hace saber que Bill Gates todavía no ha nacido". En efecto, en mi casa tampoco había ordenador. Por lo menos tenía televisión aunque sin mando a distancia, así que me levanté a poner el UHF. Cuando llegué al baño, llegó lo peor, el papel de water no era de dos capas, sino ese marrón acartonado que rascaba y que ponían en los bares chungos. Me desperté sobresaltado, sólo era una pesadilla. Respiré aliviado y exclamé: ¡Ay la evolución!
Asi que salí de casa, tras hablar con los de la telefonía, que me decían que cambiase a algo que era el futuro, aunque me dijo que era imposible algo tan sencillo, como poner el ordenador en una habitación y el teléfono en otra. Una vez en la calle, me sentí algo mediocre, ya que no tengo un Iphone de esos, tan modernos donde podemos ver internet, aunque nos quedemos sin ojos de verlo en una pantalla tan pequeña. Pero qué le vas a hacer, seguimos en este mundo donde ya casi no hacen falta cámaras en la calle, ya que sólo con salir de casa ya te etiquetan en facebook, donde a través de twitter, nos enteramos rápido de las noticias, aunque no sabemos si son verdad o mentira, donde hay un montón de televisiones diferentes, aunque todas digan lo mismo, donde pese a que cada vez hay mejores materiales, las cosas cada vez duran menos, donde lo que antes era sencillo, ahora está rodeado de cincuenta nuevas funciones y botones, que ni entiendes ni necesitas, donde el sistema económico que hemos creado nos está comiendo y no sabemos ni siquiera cómo defendernos, y donde en Navarra en el año 2011 les dan el premio San Francisco Javier a Ignacio Zoco y María Ostiz. Y seguí por la calle, sin ser consciente de que quizá vivimos en una pesadilla constante y sin enterarnos.