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Hola muy buenas: Soy abierto, vitalista, enérgico, noble, equitativo, idealista, generoso, leal, buen organizador, protector, perfeccionista, con voluntad de poder y gran sentido del espectáculo y de lo dramático. Pero también despótico, egocéntrico, cruel, dogmático, intolerante, vanidoso, ansioso de poder y débil ante el halago. Si tienes suerte, te tocará mi mejor lado, si no, lo siento pero ni siquiera yo soy perfecto.
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lunes, 30 de junio de 2014

EL MOMEN-TIKO

No soy de un equipo grande. De esos que ganan títulos casi todos los años y que tienen dinero para fichar a quien quieran. Los que nunca juegan un lunes a la noche. Los que tienen delanteros que meten goles y centrocampistas que dan con maestría  pases inverosímiles. Tampoco lo envidio. Por la razón que sea y, estemos donde estemos, Osasuna es y será mi club. Un club de pequeños momentos.
Os cuento uno: Habían sido años de bonanza rojilla. Muchas temporadas seguidas en primera división, con un par de participaciones en la Uefa hasta que, sin darnos cuenta, bajamos a segunda. No nos preocupó mucho. Todos estábamos convencidos de que subíamos al año siguiente. La realidad truncó nuestros sueños. Y cuando casi estábamos en segunda B, apareció un gol. Fue de Tiko, en Badajoz, casi en el último momento. No fue el gol más bonito. Ni el más importante. Pero fue el gol de saltar. Después de tantos años de sufrimiento, era el que supuso el punto de inflexión, primero para no bajar, posteriormente para subir y después para llegar a vivir otros momenticos como la previa de la champions o la final de copa.

En esta época de zozobra en que parece que hemos caído a un pozo, llegará un instante, un gol como aquel, un partido, que nos volverá a ilusionar y a catapultar hacia arriba, donde viviremos de nuevo esos momentos especiales que nunca podrán comprender los aficionados de otros equipos.

lunes, 26 de mayo de 2014

IZERDI

Boladak etortzen eta joaten dira. Eta niri etorri zait. Pasa den egunean beste berri on bat jaso nuen. Nire eleberriarekin gora eta behera ibiltzen naizen bitartean "Anaitasuna idazlan txikitixo" lehiaketa irabazi nuen, euskera modalitatean. Hementxe duzu mikro-ipuina:

Umetxo. Nire lehenengo eguna heldu da. Aulkitxo batean etorri naiz. Igogailua. Amatxoren titia afalduko dut. Igerilekuan ikasten saiatuko naiz. Lagunarekin jolastera. Izerdi. Kirola aukeratuko dut. Frontoian futbol edo korrika egingo dut jolasean. Gero bulegora aitarekin. Peñan, bazkide txiki egin didate. Udan gozatuko dut. Eskubaloian atsedenaldian pabiloiara jolastera jeitsiko naiz.
Gazte. Nire lehenengo partidua heldu da. Izerdi. Txirringaz joan naiz. Eskailerak. Bokata bat afalduko dut. Igerilekuan jolasak. Lagunarekin garagardoak edango ditut. Kirola profesionala. Frontoian lagunarekin pala partidua jokatuko dut. Bulegora peñeko sagardotegira apuntatzera joango naiz. Peñan, gaupasak. Udan eguzkia. Eskubaloiaren partidu jokatuko dut.
Aita. Semearen lehenengo eguna heldu da. Kotxea. Igogailua aulkitxorekin. Plater konbinatua afalduko dut. Igerilekuan bainua. Lagunarekin tertulia. Kirola osasuna mantentzeko. Denborarik ez frontoiara joateko. Bulegora ordaintzera joan behar. Peñan bazkariak. Udan umetxoren bila. Izerdi. Eskubaloian taldea animatzera joango naiz.
Aitona. Bilobaren lehenengo eguna heldu da. Oinez etorri naiz. Eskailerak. Izerdi. Pure bat afaltzeko. Igerilekua ikusiko dut. Lagunarekin betiko istorioak. Kirola denbora pasatzeko. Frontoian biloba kontrolatuko dut. Bulegora enkargu egitera. Peñan lekua utzi nuen. Udan bilobaren bila. Eskubaloia lasai ikusiko dut.
Bizitza oso bat Anaitasunan. Anaitasunaren bizitza.

viernes, 4 de abril de 2014

LA TAXISTA

(Segundo premio en el concurso de relatos sobre igualdad de género de Cascante)

No es fácil ser rebelde en un pueblo pequeño. Allí donde todo se sabe, llamar la atención, no es lo más conveniente. Pero nunca lo pude remediar. Desde muy joven intenté cambiar lo que no me parecía justo. Los diálogos con mi madre eran frecuentes. Ella me comprendía a medias. Le gustaban unas cosas que reivindicaba pero no tanto otras. Yo siempre lo vi claro. Las diferencias entre género siempre estuvieron presentes. En la escuela chicos a un lado y chicas a otro. En las cuadrillas también. Siempre me pareció absurdo. También la vida que me proponían. Cuando mi padre, taxista de profesión, tuvo que dejar de conducir y  yo elegí seguir su camino el revuelo a mí alrededor fue mayúsculo. Hasta se dudaba de mi sexualidad. Más vale que a los meses  conocí a mi pareja y esto acalló los rumores que se estaban expandiendo por todo el pueblo. El simplismo elevado a la máxima potencia.
A consecuencia de ello en ocasiones creía ver a mi madre sufrir. Aunque me entendía supongo que en el fondo a ella le hubiese resultado más cómodo que su hija vistiese, o se peinase, de una manera más normal. O que tuviera una profesión más frecuente entre mujeres. Los tiempos cambian sí, pero, para ella, demasiado en tan poco tiempo. Mi madre que no había salido casi del pueblo no podía llegar a entender ciertas cosas.
Las habladurías de mucha gente, que solamente son felices hablando mal del resto, no ayudaban.
—¿Sabes lo que van diciendo de ti? —me preguntaba cíclicamente.
—Ni lo sé, ni me importa —le respondía yo con contundencia.
Y era cierto. Hacía ya muchos años que había decidido que no me importaba nada de lo que de mí dijesen.
Bromas pesadas e incluso aquella vez que unos niñatos no se quisieron subir al taxi, al ver que era una mujer la que lo conducía, no lograron amilanarme, pero se quedaban incrustadas dentro de mi corazón y sobre todo, del de mi madre.
Fui notando como se apagaba poco a poco. Cada vez se refugiaba más en casa. Como si tuviese miedo. Aunque ella decía que era por pasar más tiempo con mi padre, cuya enfermedad se había agravado, yo intuía que no era la única razón Y a mí me enervaba. ¿Acaso era malo el tener trabajo y reivindicar un mundo más justo?
Poco a poco nuestra relación se fue resquebrajando. Mis ímpetus revolucionarios no se acallaban con la edad y mi madre se desesperaba al ver que lo mío no era una adolescencia difícil sino una forma de vida.
Nuestra relación pasó a ser fría. Ciertos temas empezaron a ser tabú, ya que ambas sabíamos que si los tratábamos, la conversación se iba a tornar en discusión una vez más.
Ayer recibí una llamada. Mi madre se encontraba en el hospital. Acudí dejándolo todo y la vi llena de tubos mientras recibía los abrazos, más necesarios que nunca, de mi gente. Mientras ella se debatía entre la vida y la muerte una conversación con mi tía me ha hecho llorar mucho más aún. Me decía que mi madre siempre me defendió en todas y cada una de las conversaciones que mantenía en el pueblo. Las dudas y reproches continuos que me demostraba siempre se quedaron en casa. Fuera de ella nunca dejó que nadie hablase mal de mí, o por lo menos, no sin defenderme a capa y espada. Y eso me ha hecho desmoronarme. Enterarme de todo ello cuando quizá ya no pueda volver a hablarle para darle las gracias.

Ahora solo quiero que te despiertes. Necesito que lo hagas. Aunque solamente sea para darte un abrazo y decirte lo mucho que te quiero y lo orgullosa que me siento de ti.